Más allá de las intranets: nuevas perspectivas en la comunicación interna digital

Las tres tareas de la comunicación interna sobre bases digitales.

Partiendo de una visión de las organizaciones como sistemas cognitivos y comunicacionales complejos, tres son las grandes tareas de la Comunicación Interna para la gestión del vínculo digital: a) coordinación de conversaciones, b) conceptualización y desarrollo de planes y programas de comunicación c) evaluación de las acciones emprendidas.

a)  coordinación de conversaciones digitales

Entendida más como la puesta en común de argumentos y discursos, que como la transmisión de contenidos desde polo emisor al polo receptor, la Comunicación Interna se apropia de una función de “coordinación de conversaciones digitales” y gestión del vínculo digital al interior del cuerpo organizacional.

La comunicación interna es “franquiciada”, (Elías, J. 2003) es decir, no es ya prerrogativa de una cúpula de especialistas sino que es compartida por diferentes responsables a lo largo del organigrama. Todos ellos participan de los sistemas y “metasistemas” de conversación digitales en red que son coordinados estratégicamente por los responsables de Comunicación Interna.

b)  conceptualización y desarrollo de planes y programas de comunicación

Esta función reivindica para la comunicación una racionalidad en sus procedimientos equivalente a cualquiera de las demás áreas de la organización donde se plantea una adecuación entre medios y fines. Aunque desde una lógica conversacional, iterativa(2), procedimental(3) y no verticalista, la Comunicación Interna puede y debe ser planificada. La actividad de los departamentos de Comunicación Interna tiene que responder a una racionalidad explícita, a unos métodos y procedimientos que definan tiempos de ejecución, segmentos de receptores implicados, recursos previstos, responsabilidades asignadas así como criterios cualitativos e indicadores cuantitativos de éxito.

c)  evaluación de las acciones

La racionalidad de los procedimientos de la Comunicación Interna exige también la evaluación de los efectos de las dinámicas conversacionales puestas en marcha. Los resultados de éstas, así como las de los propios procesos de conceptualización y coordinación, pueden y deben evaluarse teniendo en cuenta “los acontecimientos que se producen, las evoluciones previstas, los posibles cambios revisando, si es necesario, los objetivos definidos o los medios en un principio previstos para su realización” (Asher, F. 2004). De este modo , apoyándose en un modelo de gestión sociodigital de las interacciones, segmentado y acotado en el tiempo, se incluyen mecanismos de feedback y evaluación de resultados.

La digitalización de las organizaciones y sus etapas

Comenzando con los primeros mainframes, voluminosos, centralizados y desconectados entre si, análogos al tipo de empresa (todavía fordista) dominante en aquella época, hasta las actuales redes de ordenadores personales, ligeros, descentralizados e interconectados, como la empresa modular de nuestros días, las organizaciones no han detenido su entusiasta viaje hacia la abstracción -es decir, digitalización- de sus procesos internos y externos.

Siguiendo una línea de desarrollo persistente, la historia de la introducción de la informática en la empresa a grosso modo ha dado lugar a la constitución de tres sistemas de digitalización, fuertemente interrelacionados, pero diferentes: a) Sistemas transaccionales; b) Sistemas de información; b) Sistemas de comunicación sociodigital

Sistemas transaccionales -> Sistemas de información -> Sistemas de comunicación sociodigital

Estos sistemas pueden ser entendidos como eslabones de un continuo de menor a mayor complejidad organizacional. La evolución de las organizaciones las conduce a la integración de esos tres sistemas y aprovechando las posibilidades del hiperespacio digital. Los dos primeros expresan la digitalización de los objetos y sujetos; el tercero expresa, además, la digitalización de los sujetos y sus interacciones.

a)  Sistemas transaccionales

Estos sistemas, (Transaction Procesing Systems, en su denominación original en inglés) son “ sistemas informáticos que ejecutan y memorizan aquellas transacciones diarias y rutinarias pero esenciales para el correcto funcionamiento de la empresa” (Siebert. 2006) . En estos Sistemas Transaccionales se incluyen procesos tales como la gestión de incidencias, facturación y cobros, provisión de servicios, operación y mantenimiento, logística, ventas, etc.

Al automatizar los procesos operativos, estos sistemas buscan ahorros significativos debido a que automatizan tareas de la empresa. Son, a la vez, productores y recolectores de información que “cargan” las grandes bases de datos para su explotación posterior. Esos datos una vez que han sido clasificados, ordenados y sometidos a modelizaciones y algoritmos de cálculo especializados constituyen el input para los sistemas de información. [Continúa]

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