En este artículo se plantea que la Comunicación Interna, como práctica profesional, dispone en la actualidad de pocos apoyos sociotecnológicos de comunicación para realizar sus tareas y mostrar su participación estratégica en la gestión de las organizaciones. El desarrollo de verdaderos sistemas de comunicación y “conversación” internos digitales es la asignatura pendiente de la mayoría de las empresas, incluso en aquellas que han incorporado sistemas de información y gestión documentales como las Intranets.
En este breve texto se propone una distinción entre los conceptos de “sistemas de información” y “sistemas de comunicación” sociodigitales . Se afirma que el “modelo biblioteca”, característico de las llamadas Intranets, no es el adecuado para guiar el desarrollo de auténticos sistemas de comunicación interpersonal de base tecnológica. Por imperativo competitivo, la Comunicación Interna (CI) tiene que incorporar la digitalización de muchos (no todos) de sus procesos pero para ello requiere el aporte de sistemas sociodigitales de comunicación avanzados, que permitan “coordinar conversaciones”, diseñar planes y evaluar resultados.
Se definen también y se apuesta por sistemas sociodigitales e interpersonales de comunicación que el autor sitúa dentro de la digitalización progresiva de las organizaciones y en un continuo histórico que incluye, como etapas anteriores, los sistemas transaccionales y los sistemas de información digital sobre objetos y procesos.
La implantación de las tecnologías digitales dentro de organizaciones de todo tipo, lleva un ritmo creciente y es aplaudida como un indicador de modernización y avance hacia la “organización virtual”. No obstante, en la práctica aquella se ha entendido, en un primer momento, como la implantación de sistemas transaccionales y sistemas de información gerencial sobre procesos y operaciones y, en un segundo momento, como gestión documental digitalizada.
La comunicación interpersonal en las organizaciones, basada en metodologías y herramientas digitales, sólo de manera tangencial ha sido objeto de innovaciones relevantes. Los “sistemas de comunicación” interpersonal de base tecnológica, han tenido un desarrollo mucho menor y siempre han estado confundidos con los “sistemas de información” organizacional . Los auténticos sistemas de comunicación digitales interpersonales son todavía muy poco frecuentes y desde el punto de vista de su base tecnológica han tenido un desarrollo relativamente limitado.
Las llamadas Intranets han sido hasta ahora consideradas como el principal exponente en materia de comunicación interpersonal interna. Sin embargo, en la práctica las Intranets, en la mayoría de los casos, continúan siendo sistemas de información documentales, necesarios pero insuficientes para sostener las demandas de interacción, comunicación y vínculo en las organizaciones cada vez más reticulares y atomizadas de nuestros días(1)
La Comunicación Interna comienza a abandonar su tradicional rol de acompañante secundario de otros procesos de management . No sin dificultades y con una velocidad menor de la que sus desafíos le exigen, la función profesional de la CI se revela como una práctica estratégica dentro de organizaciones de todo tipo. Estas son concebidas cada vez más como conversaciones en redes sociotecnológicas variables espacial y temporalmente.
La CI se aleja de un papel restringido como “emisor” de mensajes al servicio de la Dirección o de expertos en publicaciones corporativas, comunicados de empresas, eventos etc. La CI, al servicio de los proyectos organizacionales, se entiende como una tarea de coordinación de conversaciones, dentro del proyecto identitario común y en los espacios modulares e hipervinculados que configuran las organizaciones de nuestros días. En estos espacios no hay posibilidad alguna de desarrollar procesos de comunicación interna sin una combinación más o menos equilibrada, entre recursos tecnológicos, valores culturales y proyectos organizacionales.
En un escenario como éste, los responsables de CI deben adquirir nuevas competencias, entre las que se encuentra armonizar o acoplar las interacciones y los proyectos comunes de grandes redes de individuos temporal y espacialmente distantes, aprovechando las posibilidades brindadas por las nuevas tecnologías digitales en red.
Una postura avanzada en relación a la tecnología, sin embargo, no debería plantearse cómo introducir más tecnología a la organización- o a la sociedad en general- sino cómo introducir más sociedad -o más organización en este caso- a la tecnología. Es decir, cómo apropiarse de la tecnología, “domesticarla”, “domeñarla” para que responda a las necesidades de los actores sociales, de sus proyectos, de sus utopías.